LA NATURALEZA DE LA GUERRA CONTEMPORÁNEA. EROSIÓN DEL PARADIGMA CLAUSEWITZIANO

•junio 13, 2013 • Dejar un comentario

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Todo pensador militar es hijo de una época, de un país y de unos determinados acontecimientos históricos. Así pues, todo pensador nace predeterminado en cierta forma y sus conclusiones corren el grave riesgo de ser parciales y adecuadas sólo para un momento, un lugar y unos problemas muy concretos.

Conscientes de ello, muchos pensadores han intentado evitarlo recurriendo fundamentalmente a dos métodos. El primero y más común es el estudio de la Historia Militar, que proporciona una visión amplia sobre el fenómeno de la guerra y permite deducir unas constantes que se repiten en el mismo, independientemente de la época y la situación geográfica. El segundo, más complejo, es la abstracción filosófica, privando a la guerra de todo lo que es contingente y temporal y buscando la naturaleza misma del fenómeno. Ambos métodos son frecuentemente complementarios, aunque suele predominar uno u otro en cada pensador.

Como contrapartida, es fácil caer en dos errores muy comunes que restan universalidad al pensamiento militar. El más frecuente es la predilección de la mayoría de los pensadores por un tipo de guerra clásica occidental despreciando, por un lado las diversas variantes de la guerra “irregular” y por otro la existencia  de otros modelos de guerra no occidentales, entre ellos la inmensa y todavía mal comprendida tradición militar oriental. El segundo error es la búsqueda de una “fórmula” para afrontar con éxito una guerra, en lugar de profundizar en la naturaleza y las leyes del fenómeno. Esta actitud conduce frecuentemente a puntos de vista muy dogmáticos que ignoran la enorme mutabilidad del fenómeno bélico. Estos dos errores han dificultado la obtención de una verdadera teoría unificada de la guerra, de carácter universal y que contemple el fenómeno como un todo, aceptando que la guerra es una hidra de múltiples cabezas pero convergentes todas en un tronco común.

CARL VON CLAUSEWITZ, con las limitaciones propias de su tiempo y de su experiencia, ha sido quien más se ha acercado a esta visión unificadora lo que le ha convertido en el pensador más universal y de referencia obligada para cualquier otro. Aborda el estudio de la guerra desde un punto de vista filosófico. Aunque no se sabe hasta que punto conocía directamente la obra de KANT o HEGEL, está clara la influencia del idealismo alemán en su obra “De la Guerra”. Este estudio abstracto del fenómeno bélico está, no obstante, matizado por la experiencia. CLAUSEWITZ sabía que, en la guerra, detalles inaccesibles desde la Filosofía tenían una importancia fundamental. Esta combinación de estudio filosófico y experiencia le lleva a establecer unos “principios” que no pretenden resolver el problema de la guerra sino ayudar a comprenderlo.

Estos principios se han extendido a ambientes tan dispares como los ejércitos occidentales, los movimientos revolucionarios marxistas o los continuadores del pensamiento militar oriental como MAO o GIAP. En todos los pensadores posteriores CLAUSEWITZ está presente, aunque sea para rebatirlo, como se empecina MARTÍN VAN CREVELD1. La causa reside probablemente en esa aproximación filosófica que trasciende lo particular y que se manifiesta sobre todo en los libros I, II y VIII de su obra principal. Sin embargo, cuando abandona el campo filosófico y comenta aspectos tácticos o estratégicos concretos sus opiniones son ciertamente muy discutibles y delatan el momento histórico en que vivió y la gigantesca influencia de NAPOLEON.

Probablemente es de aquí de donde ha salido la imagen de un CLAUSEWITZ que persigue la batalla decisiva, confía sobre todo en la superioridad numérica y desdeña la sorpresa y las estratagemas buscando un choque brutal, dando pie esto a que el brillante pensador ingles BASIL HENRY LIDDELL HART acusara a su pensamiento como la causa principal de la masacre que fuera la Primera Guerra Mundial.

La influencia de CLAUSEWITZ se ha acrecentado con los años y ha superado a las de otros pensadores que, como JOMINI, gozaron de mayor fama en vida pero resistieron peor el paso del tiempo al centrarse excesivamente en los aspectos “profesionales” de la guerra, olvidando quizá que ésta no se reduce a un choque de Ejércitos sino que es una lucha de voluntades e intereses entre grupos humanos. Es la cohesión de esos grupos, la claridad de sus objetivos y su vitalidad y capacidad de adaptación, en definitiva lo correcto de su política, lo que acaba reflejándose en el campo de batalla y decidiendo el conflicto. Como dice el prusiano:“La conducción de la guerra ….. es la política misma que empuña la espada en lugar de la pluma”.

Es así que la esencia del paradigma clausewitziano es la idea de la Guerra Convencional, en la que se presupone que ambos contendientes adoptan e internalizan sus características básicas, desarrollando modos de combates similares2. Los mejores ejemplos de este paradigma lo mostraron la Primera y Segunda Guerra Mundial, llegando a ser su máxima expresión la Guerra Fría, pudiéndose ver claramente el carácter trinitario de esta clase de Guerra: un Gobierno que monopoliza la fuerza, un Ejército organizado que la ejecuta; y un Pueblo que permanece al margen de las acciones pero que influye con su apoyo o rechazo a esa guerra.

Llegado a este punto se hace necesario un interrogante básico: Mantiene vigencia esta forma de Guerra? 

Lo primero que se debe expresar, y a modo de revalidar la función fundamental del Ejército en la Argentina de actuar ante la agresión militar de otro estado, es que sí.

Sin embargo, al analizar el presente y tratar de mirar hacia el futuro, podemos ver nítidamente cómo el ejercicio de la violencia no se ajusta exclusivamente al modelo de guerra trinitaria de conflictos convencionales. Desde la caída del Muro de Berlín los conflictos intraestatales se adueñaron del planeta, y específicamente después del 11 de septiembre de 2001, los conflictos asimétricos y nuevas formas de guerra como la informática la cibernética y el terrorismo como enemigo de un estado, han cobrado una impronta tal que hace modificar la  esencia de lo que más importa al momento de enfrentar una guerra: su naturaleza3.

Con ello, podemos ver que la enorme mayoría de los conflictos actuales del mundo (por no decir todos) son librados por entes no estatales que no responden al patrón trinitario tradicional, convirtiendo a la asimetría en el método casi común en ellos, en donde no se enfatiza en la calidad y cantidad de los combatientes sino en las diferencias cualitativas de sus medios, modos de combate y valores a defender. Y nosotros no podemos estar alejados de esta realidad.

BREVE ANALISIS DEL PENSAMIENTO DE CLAUSEWITZ

Ahora bien, a manera de poder desmenuzar un poco la esencia del pensamiento de CLAUSEWITZ y la crítica que realiza de ello LIDDELL HART y sin llegar a una apasionada extensión, analizaremos tres de las innumerables frases célebres que contiene “De la Guerra” y como son cuestionadas en “Estrategia. La aproximación indirecta”.

  1. 1.       “La guerra es la simple continuación de la política con otros medios” 4

 

La identificación de la guerra como un aspecto de la política es quizás su pensamiento más universal. Aunque antes de CLAUSEWITZ era una relación evidente para cualquier monarca, el verdadero valor de este principio reside en que se formula en una época de cambio político. El concepto de soberanía nacional significará la desaparición de la figura real como punto de confluencia del poder civil y el militar. A partir de CLAUSEWITZ ambos poderes van a iniciar una pugna por el control de la guerra. La polémica persiste hasta nuestros días en los que, a pesar de que se acepta universalmente la sumisión de lo militar a lo político, se sigue discutiendo sobre los límites de uno y otro, si bien LIDDELL HART dice que la política se ha convertido en una sierva de la guerra5. Curiosamente, quienes mejor han asimilado el concepto de CLAUSEWITZ han sido los líderes revolucionarios marxistas que, como LENIN, MAO o CASTRO han vuelto a reunificar la figura de líder político y militar y a considerar la guerra como una forma extrema aunque perfectamente válida de la política.

Pero más claramente se ve a la guerra como “verdadero instrumento de la política” en la forma que la utiliza la mayor potencia de la actualidad, los EEUU, como una continuación de sus relaciones políticas, una gestión que realiza con otros medios (la guerra) con los cuales impone sus fines políticos, como es el caso de Afganistán e Irak.

La política determina las líneas principales a lo largo de las cuales debe moverse la guerra y es lógico pensar que la política no va exigir algo que esté contra la naturaleza de la guerra. Aquí es preciso detenerse a analizar un poco esto de la naturaleza de la guerra para comprender los limites en los cuales debe moverse la política en la determinación de la guerra. CLAUSEWITZ escribió que las tendencias dominantes en una guerra constituyen una maravillosa trinidad compuesta del poder primordial de:

  1. El odio y la enemistad: que es propio de los pueblos y que inflaman las pasiones que son necesarias que existan en la guerra, que pueden mirarse como un ciego impulso de la naturaleza.
  2. La influencia de la probabilidad y el azar: que es propio de los generales y sus ejércitos de cuyas capacidades dependen el desarrollo de las acciones y el talento de una libre actividad del alma para colocar a su favor las probabilidades del azar.
  3. Un instrumento político: que es propio de los gobiernos que determinan los fines políticos y recaen puramente en el campo del raciocinio.

Estas tres tendencias se basan en la íntima naturaleza de los asuntos y son de variable magnitud, pero descuidar una de ellas es estar en oposición de la realidad6.

Así llegamos a la relación de los medios con los fines, de lo que se pude deducir que las batallas, la guerra y los asuntos políticos forman una totalidad dentro de la cual el todo domina las partes y esto significa que los fines dominan los medios. Queda perfectamente claro que la política (como fin) no debe sustraerse de las partes, por lo que debe ser adaptada a la naturaleza de la guerra (como medio), cuando esta se produzca, y por consiguiente ser modificada de acuerdo a las circunstancias en que ésta se desarrolle. Por lo tanto, es un hecho manifiesto el que la política, tal como se desenvuelve en la guerra, depende de lo que es posible en el sentido militar. Teniendo en cuenta que las decisiones militares afectan a los hombres en el sentido más elemental (sacrificar su vida), es que no pueden ser impuestas por la política. La guerra como parte componente de un todo, que difiere en sus medios, nunca puede reaccionar contra un objetivo político, sólo puede ser considerada para modificar ese objetivo. Y esta es la razón por la que los objetivos políticos son el fin y la guerra uno de los medios para lograr ese fin, y en que los medios nunca pueden ser concebidos sin el fin.

  1. Extremo empleo de la fuerza: derrotar al enemigo sin causarle demasiadas heridas…es un error.

Con respecto a lo que dice CLAUSEWITZ:”Almas humanitarias podrán concebir fácilmente que exista un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que a esto debe tender el arte de la guerra…..hay que destruir tal error”7, la opinión de LIDDELL HART diciendo que contribuyó a la decadencia de la táctica por la interpretación de algunos desatinados8 es cierta, ya que el instrumento militar fue aplicado en forma errónea al no interpretarse en debida manera la idea de imponerse al enemigo por la violencia, importando solamente el poder militar y dejando de lado las tácticas y los estratagemas, sin valor por las pérdidas de vidas humanas, cegando la visión general de cualquier enfrentamiento para reducirlo a un simple enfrentamiento de fuerzas en el que el más débil sería aquel que tiene sus fuerzas en inferioridad de condiciones al del oponente, cuyo vivo reflejo fue la Primera Guerra Mundial.

Esta idea del prusiano se contradice con aquella máxima de SUN TZU que dice: “Someter al enemigo sin librar combate es el colmo de la habilidad. La suprema excelencia en la guerra es atacar los planes del enemigo”9. Es por esto que la expresión que estamos analizando no es muy feliz, incluso teniendo en cuenta el momento en que lo escribió, marcado por la sagacidad de NAPOLEÓN de hacerlos entrar en combate, con la manifiesta intención del prusiano de hacer reaccionar de la ingenuidad a los conductores políticos de su tiempo y prevenirlos para el futuro.

Por otro lado es de destacar que tampoco se pude ser benigno ni mucho menos confiado ante el adversario porque va a ser tomado como signo de debilidad, por más que el poderoso sea quien realiza el ofrecimiento, ya que nunca se debería pensar que el enemigo va a aceptar una imposición a no ser que esté derrotado, tal como ocurrió con NAPOLEON y HITLER, quienes sin ser derrotados llegaron a acuerdos, tomaron la iniciativa sorpresivamente y aprovecharon el desconcierto inicial para comenzar sus campañas.

En todo conflicto hay intereses en pugna y ninguno de los bandos va a entregarlos sin una causa hasta que vea que ha sido superado por su oponente, y es cuando no se encuentran soluciones pacíficas a esta oposición de intereses que surge la opción armada, y llegado este caso no cuentan más las buenas intenciones para dirimir las diferencias ya que es imposible eliminar las guerras si se tiene una visión pacifista, porque quien la tiene será fácilmente presionado y hará que sus oponentes incrementen sus intereses contra él.

CLAUSEWITZ es un realista que no parece preocupado por enjuiciar la moralidad de la guerra sino comprenderla descarnadamente desde una perspectiva política10, es por ello que se trata de comprender esta afirmación que es objeto de análisis, que aparenta ser belicista extremista pero que, sin ser del  todo acertada, tiene un dejo de enseñanza para los que buscan una posición pacifista sin tener conocimiento de aquello a lo que se enfrenta, ya que la lucha por la paz es inviable si se realiza a espaldas de la teoría de la guerra y su naturaleza. El más claro ejemplo de esto es la posición ingenua tomada por Primer Ministro inglés CHAMBERLAIN ante el poder irrefrenable de HITLER en el año 1938.

  1. Extremo empleo de la fuerza: La guerra es un acto de fuerza y no existen limites en el empleo de ésta…..debe llevarnos hasta el ultimo extremo11.

Según LIDDEL HART, otra desastrosa afirmación de CLAUSEWITZ es la siguiente: ”…introducir en la filosofía de la guerra un principio de moderación seria un absurdo…. El que emplee la fuerza sin miramientos, sin economia de sangre, adquirirá superioridad si el enemigo no hace lo mismo”12. Sin lugar a dudas esta frase fue la que ha llevado a los horrores de destrucción de la Primera y Segunda Guerra Mundial, ya que estas enseñanzas del prusiano fueron tomadas sin entendimiento13. Lo curioso de esto es que quienes aplicaron brutalmente esta tesis fueron los aliados, quienes nunca hicieron caso mayormente de sus ideas. Los alemanes fueron prudentes en emplear la aviación en misiones de destrucción durante la guerra, porque sabían que iban a sufrir represalias de igual o mayor envergadura. Fueron los ingleses y norteamericanos los que llevaron los bombardeos aéreos a extremos inconcebibles, incluyendo en esto a ciudadanos y poblaciones sin ningún valor militar, por el sólo hecho de atacar la moral del adversario. Es conveniente aclarar que CLAUSEWITZ nunca pensó en la destrucción de ciudades y del país como medios pertenecientes a la guerra de pueblos civilizados, como lo expresa más adelante de esta cita que estamos analizando, al decir:”Si no vemos en los pueblos civilizados dar muerte a los prisioneros y destruir los campos y ciudades, es porque, mezclándose más la inteligencia en la dirección de la guerra, ha demostrado medios más eficaces para el uso de la fuerza que las crueles exteriorizaciones del instinto”14.

La afirmación de que la guerra es un acto de violencia extrema lleva a lo que da en llamar la “guerra absoluta” y esto nos da pie a que podamos reflexionar sobre uno de los aspectos principales de su teoría de la guerra. Este concepto surge de la necesidad de los oponentes de establecer como objetivo de la guerra el aniquilamiento del enemigo para poder cumplir con nuestra voluntad y como ambos persiguen la misma finalidad, es lógico que se lleven las cosas a un extremo. Pero el grado de oposición de intereses en disputa señala la magnitud de la intención hostil que marcará el nivel de violencia empleado en la guerra, independientemente del nivel de civilización alcanzado. El salvajismo de las guerras del pasado ha sido reemplazado por la eficacia de la guerra actual civilizada, que no debe verse como el triunfo de la racionalidad del comportamiento humano, sino como un uso racional de la violencia que busca más que la humanización de la guerra, un aumento de las probabilidades de la victoria.

Las guerras entre sociedades desarrolladas de la actualidad no resulta menos brutales que las del pasado en las que predominaban el odio en estado puro. Las pasiones inflaman a los ejércitos modernos pero los mismos están predominantemente dirigidos en la búsqueda inteligente de la victoria15. Es así que la afirmación de CLAUSEWITZ es extremista y debe ser analizada con profundidad para poder encontrarle su razón de ser, ya que tiene una cierta lógica en función de lo que busca desarrollar, entendiéndose esto como que la guerra, mirándola en su forma absoluta, es que comprende como una unidad.

EL PENSAMIENTO DE CLAUSEWITZ Y SU VALIDEZ EN LA ACTUALIDAD

El hecho de poder analizar la Historia y sus circunstancias, nos lleva a tener una visión mucho más amplia de nuestro tiempo. Esto nos permite descubrir que una infinidad de aspectos, conceptos, ideas, factores que marcaron una época ya pasada son muy difíciles de mantenerse en el tiempo. Así, resulta interesante la visión milenaria de la Historia que utilizan los chinos, quienes, por ejemplo, ven a la democracia como algo que apenas lleva 200 años, demasiado poco tiempo como para considerarla lo suficientemente proba para que sea aplicado en su cultura y esto sin decir que la mayoría de las naciones democráticas comenzaron durante el siglo XX.

La Historia de la Guerra nos muestra que cada rivalidad que causó enfrentamientos, una vez que estos se desarrollaron, desaparecieron para afrontar otras rivalidades. De esta manera podemos ver que los Estados y sus Ejércitos, surgidos como resultado de circunstancias históricas especificas en la Paz de WESTFALIA en 164816, crearon los conflictos entre ellos.

Es por eso que el análisis breve de estas tres frases del prusiano, es para tener una simple muestra de que su pensamiento fue de tal importancia en su momento que 180 años después las seguimos aplicando y se encuentra presente en la doctrina de numerosos Ejércitos (desde EEUU, pasando por Europa, hasta nosotros) sin pensar mucho en su validez por lo profundo de sus verdades. Pero veamos la realidad que se presenta en nuestros días.

Con el fin de las dos Guerras Mundiales entre 1914-1945 (a decir de algunos estudiosos otra guerra de 30 años) se puso fin a tres siglos de conflictos interestatales de importancia. Con ello, surgieron nuevas guerras de carácter intraestatales, que durante la Guerra Fría fueron fomentadas por las superpotencias en un principio, para descentralizar la violencia entre ellas, y evitar un enfrentamiento directo. Pero con el fin de la bipolaridad tuvieron un incremento cuantitativo que llegan a representar el 93,62% de los conflictos que se desarrollaron desde 1989 hasta hoy en diferentes lugares del mundo17. Tal importancia tienen estos datos, que en la actualidad no encontramos ninguna guerra en desarrollo que responda al carácter trinitario de la guerra convencional.

La violencia en la actualidad no distingue entre gobierno, ejército y pueblo, ya que esta no es una novedad para quienes se encuentran inmersos en los conflictos que se desarrollan en AFRICA, en el CAUCASO, en las varias republicas separatistas dentro de RUSIA, en SRI LANKA, en COLOMBIA, en el TIBET; tan sólo como una pequeña muestra de lo que ocurre en el mundo. Esta violencia sí sorprende a los países desarrollados18 quienes seguramente no tienen conciencia de que, sin introducirnos en los detalles, varios países africanos ya no tienen fronteras entre Estados por la disgregación sufrida por las innumerables guerras internas y los intereses externos, donde la división política que reflejan sus mapas es una falacia hoy en día. Y las consecuencias de estas sorpresas son de importancia, como por ejemplo la reciente independencia de KOSOVO del Estado serbio, que provoca divisiones entre los Estados y dentro de la misma ONU.

Ante este panorama mundial, nuestra región, y más específicamente nuestro país, obviamente que no puede permanecer ajeno. Es por ello que resulta adecuado tener presente lo que expresan KEES KONING y DIRK KRUIJT cuando analizan los problemas en Latinoamérica: “La nueva violencia no persigue el objetivo de la conquista del poder estatal o cambiar un régimen, sino que ocupa los vacíos del frágil y fragmentado orden legal, institucional y político del Estado.”19

Con lo expresado hasta aquí, queda en evidencia que el paradigma clausewitziano, el de la Guerra Convencional de carácter trinitario, ha perdido preponderancia. La violencia ya no es ejercida por los Estados exclusivamente, y los conflictos entre ellos tienden a resolverse por otras formas antes que por la fuerza20.

CONCLUSIONES

 

LA NATURALEZA DE LA GUERRA EN LA ACTUALIDAD

 

Nada es eterno, y mucho menos, como hemos señalado apoyados por la Historia, los conceptos y teorías de la guerra y las formas de enfrentamiento. Todo evoluciona. Por lo que en una época en que la variabilidad y la imprevisibilidad son dueñas del mundo de los conflictos, atarse a esquemas, hipótesis o teorías obsoletas o no comprobadas, puede ser peligroso.

Hemos analizado someramente el pensamiento de CLAUSEWITZ porque ha sido el que mejor supo interpretar la filosofía de lo que más nos interesa a nosotros los militares: la Guerra. Y fue tan certera esta interpretación que hizo de ella que influye todavía en la forma de actuar de varios Ejércitos del mundo, nosotros incluidos.

Pero al ver en la actualidad la drástica disminución de los enfrentamientos entre Estados y consecuentemente de guerras convencionales (paradigma clausewitziano), estas guerras ya no son las que predominan para la solución de conflictos. Así surgen nuevas formas de guerra, en las que la asimetría es la característica distintiva dentro de ellas. Consecuentemente, a la Guerra Convencional, para la que se encuentran preparados todos los Ejércitos del mundo, le surge la Guerra Asimétrica como contraposición, para la que están preparados sólo algunos Ejércitos.

Es importante remarcar esta contraposición, ya que un adversario asimétrico no va a presentar un  combate lineal para buscar una batalla decisiva en el marco de la Campaña que haga frente a una División de Ejército, ni va a tener una retaguardia, ni unos flancos, ni siquiera líneas de comunicaciones a las cuales debilitar dentro de una zona de acción marcada por límites, ni un Puesto Comando identificable en el terreno. Nada de eso. Todo lo contrario.

Y nada mejor que ver el sensacional ejemplo que nos brinda sobre esto la actual Guerra de IRAK, donde el Ejército de EEUU preparado para una guerra convencional, tardó menos de tres semanas en llegar a BAGDAD, de acuerdo a sus planes y procedimientos de empleo, pero ante una estrategia asimétrica sorpresiva en oposición, no logró cumplir con su misión, cambiando sus planes y procedimientos de empleo que le permita imponerse. Así podemos ver como cayeron en desuso las Medidas de Coordinación y Control (MCC) que se utilizan ante un adversario con las mismas características como Línea de Contacto (LC), Línea de Partida para el Ataque (LPAtq), Limite Anterior al Campo Principal de Combate (LACPC), etc. Ahora se marca un Área de Operaciones (AO) dentro de la cual el elemento empeñado de cualquier nivel (desde la División hasta la Unidad) puede realizar operaciones ofensivas, defensivas, de estabilidad y de apoyo, ya sea secuencialmente como todas al mismo tiempo.

También nos permite apreciar como ya no es el factor decisivo para la Guerra el dominio del espacio territorial, sino también el dominio de las ciudades (si bien no es una novedad); con todo lo que implica para un Ejército convencional operar dentro de ellas.

Este escenario asimétrico cambia la naturaleza de la Guerra ya que se modifica la totalidad del espectro de operaciones de las fuerzas, lo que la doctrina de empleo del Ejército de EEUU denomina “Full Spectrum Operations”21 que lo prepara para un ambiente variado e imprevisible. No sólo ese cambio es para quien debe luchar (el Ejército), sino para quien decide llevar adelante esa lucha (el Gobierno) y para quien sufre las consecuencias de la lucha (el Pueblo).

Para ello se hace imprescindible analizar el mundo de hoy y poder darnos cuenta que es lo que está pasando, ya que por fortuna, no tenemos conflictos en la Argentina que por ahora nos hagan peligrar nuestra integridad territorial y por ende nuestra soberanía, pero tenemos que estar atentos y aprovechar esta situación para prepararnos de la mejor manera posible para no ser sorprendidos cuando los hechos nos lleven a entrar en acción y poder cumplir con eficiencia la vital función que tiene el Ejército de defender a esta muy querida Patria nuestra.


1 VAN CREVELD, MARTIN, “La Transformación de la Guerra”, Free Press, Nueva York, 1991, Traducción del Cnl CARLOS PISSOLITO, Bs As, 2007.

2 BARTOLOME, MARIANO, “La Seguridad Internacional en el siglo XXI”, ANEPE, Ministerio de Defensa Nacional, Chile, 2006, Cap II, pag 60.

3  El mismo CLAUSEWITZ afirma: “El primer acto del juicio, el más importante y decisivo que practica un estadista y  general en jefe, es el de conocer la guerra que emprende; sin confundirla ni tratar de convertirla en algo que no sea posible por la naturaleza de las circunstancias”. “De la Guerra”, Circulo Militar, Bs As, 1968, Cap 1, pag 53.

4  CLAUSEWITZ, CARL von, “De la Guerra”, Circulo Militar, Bs As, 1968, Cap 1, pag 51.

5 LIDDELL HART,  BASIL HENRY, “Estrategia. La Aproximación Indirecta”, Circulo Militar, Bs As, 1984, Cap XX, pag 556.

6  CLAUSEWITZ, CARL von, “De la Guerra”, Circulo Militar, Bs As, 1968, Cap 1, pag 54.

7  Ibidem, pag 28-29.

8 LIDDELL HART,  BASIL HENRY, “Estrategia. La Aproximación Indirecta”, Circulo Militar, Bs As, 1984, Cap XX, pag (s) 557-560.

9  SUN TZU, “El Arte de la Guerra”, Ed Troquel, Bs As, 1993, Cap 3, pag 59,61 y 63.

10 FERNANDEZ VEGA, JOSE, “Carl von Clausewitz”, Cap 3, pag 113.

11 CLAUSEWITZ, CARL von, “De la Guerra”, Circulo Militar, Bs As, 1968, Cap 1, pag 31.

12 Ibidem, pag 29.

13 LIDDELL HART,  BASIL HENRY, “Estrategia. La Aproximación Indirecta”, Circulo Militar, Bs As, 1984, Cap XX, pag 565.

14 CLAUSEWITZ, CARL von, “De la Guerra”, Circulo Militar, Bs As, 1968, Cap 1, pag 30.

15 FERNANDEZ VEGA, JOSE, “Carl von Clausewitz”, Cap 1, pag 34.

16 Firmada en las localidades de MUNSTER-OSNABRUCK en ALEMANIA para poner fin a la Guerra de los 30 años; un brutal enfrentamiento de carácter religioso que desangró a Europa.

17BARTOLOME, MARIANO, “La Seguridad Internacional en el siglo XXI”, ANEPE, Ministerio de Defensa Nacional, Chile, 2006, Cap II, pag 72.

18 MARTIN VAN CREVELD en “La Transformación de la Guerra”, profundiza esta idea aclarando que estas sociedades se han estado preparando para la guerra incorrecta por décadas.

19 KONING, KEES y KRUIJT, DIRK, “Armed Actors, Organizaed Violence and State Failure in Latin America”, Z Books, New York, 2004, citado por KHATCHIK DERGHOUGASSIAN “Las Fuentes de Inestabilidad”, en “2010 Una Agenda para la región”, TAEDA, Bs As, 2007, Cap 4, pag(s) 128-129.

20 El mejor ejemplo de esto lo tenemos con el reciente incidente entre COLOMBIA, ECUADOR y VENEZUELA.

21 FM 3-0 OPERATIONS (Manual de Campaña del Ejército de EEUU 3-0 Operaciones), Government Prinying Office (GPO), Washington DC, 2001, Cap 1, párrafo 1-49 y 1-50.

EL FACTOR MILITAR EN LA ARGENTINA

•enero 8, 2009 • 2 comentarios

 

 

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             El factor militar en la Argentina presenta una serie de particularidades que hacen que sea un tema prácticamente desechado como factor de poder del país. Es por ello que trataremos de ver cuales son sus características actuales a traves de un breve repaso de su rica historia.

 

            La estrategia militar argentina aparece virtualmente integrada con la estrategia general y en estrecho contacto con la política. La carencia de una idea unificadora y una adecuada articulación estratégica, que ya en el Siglo XIX nos llevó a perder más de la mitad del antiguo territorio virreinal, fueron falencias no enteramente superadas y tal vez agudizadas en el último medio siglo.

 

En la primera parte del Siglo XX, el país continuó creciendo asociado al Imperio Británico sin percibir que tras la guerra de 1914 a 1918, el poder económico y financiero mundial pasaba del Reino Unido a los Estados Unidos.

 

No obstante y pese a todas estas circunstancias, la superioridad global de la Argentina en el marco subcontinental, impidió que hasta la Segunda Guerra Mundial nuestra estrategia militar tuviera que enfrentar problemas demasiado graves.

 

Durante el mencionado conflicto bélico comienza a aparecer la amenaza de Brasil, eventualmente aliado a Chile y contando con el apoyo de los Estados Unidos. Es la época conocida como del plan “B-C” (Brasil – Chile), en la cual la solución de los conflictos que se plantean queda  virtualmente en manos del Ejército, no existiendo aún la Fuerza Aérea (creada en 1944). Este es quien, por otra parte, ha definido a la hipótesis de guerra Nro 1 (Brasil). A la Armada le compete en este caso la misión tradicional en orden al mantenimiento de las comunicaciones marítimas del país y a la derrota de la escuadra enemiga. Pero a pesar de la posición argentina frente a Estados Unidos, entre 1945 y 1947 se adquieren numerosos rezagos de guerra, entre ellos los tanques “Sherman”, que constituyen el elemento central de las futuras unidades blindadas.

 

Pero la época signada por innumerables conflictos internos, agravados por periódicos golpes de estado, hizo que se entrara en un proceso de decadencia nacional que agravaría las amenazas, sin que el país consiga definir una estrategia militar suficientemente sólida para enfrentarlas. Prueba de ello es que durante parte de las décadas de los años 50 y 60, nuestras Fuerzas Armadas, a las que ahora se ha sumado la Fuerza Aérea, trabajan, planean, se adiestran y equipan sobre la base de hipótesis de guerra autoimpuestas.

 

Algunos intentos por remediar esta situación estuvieron dados por la creación del Estado Mayor de Coordinación, en los años 50 y por las tareas llevadas a cabo por el Estado Mayor Conjunto en los 60. Ante la renuencia norteamericana a vender equipos militares a nuestro país, se trata de diversificar las fuentes de provisión de elementos bélicos mediante la aplicación del llamado “Plan Europa”. En ese contexto, se adquieren diversos armamentos, de los cuales los más significativos son las series de tanques franceses AMX y las piezas de artillería autopropulsadas de la misma procedencia.

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AMX 13 - 155 mm

 

Hacia 1962 y con el apoyo a Estados Unidos durante la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, se produce un acercamiento con ese país del que derivan algunas ventajas en cuanto a equipamiento, básicamente en lo referente a algún material de artillería, vehículos blindados y helicópteros. Pero de allí en más, la relación es variable: Mala entre 1973 y 1980, mejora entre 1980 y 1982, llega a su más bajo nivel durante el conflicto del Atlántico Sur y no se recompone durante el período 1983 a 1989, principalmente por la posición no alineada y de acercamiento a los países de régimen comunista, adoptada por el Gobierno argentino. Obviamente, estas variaciones en nuestra política exterior repercuten en el campo militar, siendo oportuno recordar que en 1978 los Estados Unidos interrumpieron todo tipo de asistencia en tal sentido.

 

La estrategia militar argentina acompaña sin demasiada sincronización a todo este proceso, definiendo dos enemigos estables: Chile y el enemigo subversivo interno, mientras que la hipótesis de guerra contra Brasil pierde vigencia, no por la ausencia de problemas con ese país, sino porque la cada vez mayor desproporción de fuerzas no la hace viable.

 

El Ejército mantiene la doctrina alemana hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial, volcándose después hacia la norteamericana. En ningún caso se efectúa la necesaria adecuación a nuestras circunstancias reales. Además, la doctrina vigente en las fuerzas de tierra no siempre es coherente con las de la Armada y Fuerza Aérea, todo lo cual conduce a una serie de distorsiones, duplicaciones de esfuerzos y descoordinaciones que aún no han terminado de ser superadas.

 

En 1975 se decide el empeñamiento de las FFAA en la lucha contra la subversión. Se imparte la Directiva del Consejo de Defensa 1/75, que establece las bases operativas para el aniquilamiento del aparato subversivo en todo el país. Esta Directiva se impartió sin las pertinentes bases de estrategia nacional, causa determinante para que el problema estratégico fuera encarado con un enfoque predominantemente táctico. No obstante, el accionar de las FFAA permitió dar solución militar al conflicto, aunque la ausencia de una auténtica concepción estratégica nacional que enmarcara a las acciones militares, conspiró en buena medida para que los éxitos tácticos quedaran esterilizados en el plano político.

 

Se atraviesa así la crisis de 1978 con Chile, en la cual el planeamiento estratégico militar es efectuado por un organismo “ad hoc”, denominado “Estado Mayor de las Fuerzas Armadas” e integrado fundamentalmente por personal de la Jefatura III Operaciones del Estado Mayor General del Ejército, con elementos de los Estados Mayores de la Armada y Fuerza Aérea. Este organismo asumió funciones que hubieran claramente correspondido al Estado Mayor Conjunto. Produjo la Directiva de Estrategia Militar Nro 1/78, sin contar con las bases de estrategia nacional sobre las cuales se debía haber fundado. Prueba de ello es que la Directiva de Estrategia Nacional 1/78 fue redactada con posterioridad a aquella, por el mismo órgano de planeamiento militar e invirtiendo la secuencia normal de trabajo para la formulación de las estrategias nacional y militar.

 

Para el “Caso Chile” fue necesario reunir y virtualmente “reinstruir” a las FFAA, aplicadas hasta ese momento a la lucha contra la subversión. En una innegable muestra de capacidad militar, se consiguió alcanzar en poco tiempo un buen grado de adiestramiento, movilizar, concentrar y en algunos casos desplegar las unidades para lo que parecía un inminente conflicto bélico, felizmente superado a último momento por la intervención del Vaticano.

 

En estos años existen interesantes realizaciones en el plano de las industrias militares, como los de la fábrica de submarinos o el proyecto “TAMSE” del Ejército, que permite la producción de una serie de vehículos blindados a partir del modelo del Tanque Argentino Mediano (TAM), de 30 Tons de peso.

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El conflicto de 1982 con el Reino Unido encontró a nuestras Fuerzas Armadas, especialmente al Ejército, adiestrándose con vistas a un conflicto en el Oeste y sobre la base de la doctrina norteamericana, en incipiente proceso de “argentinización”. No es necesario, por sobradamente conocidos, determinar las razones de orden estratégico general y estratégico militar determinantes del fracaso argentino en el conflicto. Baste con señalar que la ausencia de una hipótesis de guerra por Malvinas, había dado lugar a la inexistencia total de previsiones, planeamiento, equipamiento o adiestramiento para enfrentar un conflicto en un teatro de operaciones totalmente atípico como lo es el del Atlántico Sur.

 

Pese a lo anteriormente señalado, la cantidad de bajas y daños provocadas a la fuerza británica, puso en evidencia una vez más la calidad de las fuerzas argentinas en un conflicto sin solución militar posible.

 

A partir de 1983, el o los problemas no resueltos con Chile, se complican por la posibilidad de apoyo británico a ese país.

 

Desde 1989 se produce un nuevo acercamiento con los Estados Unidos y una recomposicion de relaciones con Gran Bretaña. La Argentina participa con sus naves de guerra en el conflicto del Golfo Pérsico en 1991, integrando la coalición occidental. También comienza a hacerse frecuente la intervención de fuerzas argentinas en operaciones de paz, en el marco de las Naciones Unidas y en el transcurso de esa década se realiza la última incorporación de material de artillería como es el caso del Vehículo de Combate de Artillería (VCA) Palmaria.

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VCA Palmaria - 155 mm

 

 

 

El estado presente de nuestra estrategia militar, puede resumirse como sigue:

 

 

 – En transición, con problemas como el de la redefinición del rol de las Fuerzas Armadas, claramente impuesto en la Directiva 1691, en la cual la intervención de las mismas en conflictos extracontinentales, regionales o internos y divergencias doctrinarias sobre problemas interfuerzas, aún no ha sido adecuadamente abarcado.

 

– El planeamiento por capacidades que impone dicha directiva es imposible de llevarse adelante con las actuales condiciones en las que se encuentran las Fuerzas Armadas.

 

– Impulso a la acción conjunta.

 

– Revisión de la doctrina militar vigente, a fin de completar su adecuación a la realidad nacional

 

– Orientación estratégica para la organización y desarrollo de fuerzas solamente para la defensa del propio territorio y para su empleo en el marco de organizaciones internacionales (ONU).

 

– Actitud estratégica militar defensiva ante cualquier conflicto en el marco regional.

 

– Tendencia a ignorar, por imposición política, y por lo tanto a no estar preparados, para cualquier intervención en conflictos internos.

 

Pero más allá de lo señalado, las incesantes restricciones presupuestarias, desproporcionadas frente a las impuestas a otros sectores de la vida nacional y originadas tanto en las circunstancias económicas de la República como en el deseo, inducido por razones ideológicas, de minimizar su presencia e influencia en el escenario del país, no dejan de hacer sentir sus efectos. La supresión del Servicio Militar Obligatorio no llega a ser compensada por un aporte económico capaz de permitir la incorporación de voluntarios en cantidad suficiente. Se suma a ello la incesante venta del patrimonio de las FFAA y la liquidación de las industrias militares, a pesar de una tenue intención de resurgimiento, sin que el producido de tales operaciones se revierta sobre aquellas, originando así un cuadro desalentador en el que numeroso personal calificado abandona las filas y se disuade a quienes tuvieran intención de sumarse a ellas.

 

Como conclusión, es posible apreciar que si bien la actual circunstancia internacional hace que resulte poco concebible un conflicto convencional en el marco regional, no puede dejar de exteriorizarse cierta inquietud por los riesgos que podría correr nuestro país, en virtual  estado de indefensión, en caso de verse enfrentado a situaciones capaces de requerir el empleo de su instrumento militar. Su constante degradación, ya sea por razones ideológicas o por adherir a concepciones ideales acerca de la posibilidad de alcanzar un tipo de “paz evangélica” puede, de continuar como hasta el presente, llegar a comprometer seriamente el futuro de la República.

 

 

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Ambiente de trabajo

•enero 7, 2009 • Dejar un comentario

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Cuando hablamos de crear un ambiente de trabajo adecuado no nos referimos solamente a estar con la mejor predisposición y estar con una sonrisa todo el tiempo. Debemos implementar una filosofía de trabajo en la que hagamos sentir a gusto a los otros pero básicamente a nosotros mismos, ya que de esta manera comenzaremos a ver todo tipo de implicancias que van más allá de sentirse a gusto en nuestro lugar de trabajo.

Para ello debemos entender las necesidades del otro, sea este un compañero de trabajo (superior o subalterno) o un cliente, es decir colocarse en la posición del otro y, sin perder de vista nuestra misión,  en ese proceso lograr la realización personal. Y esto es relevante para cada uno de nosotros como individuos, debido a que repercutirá en nuestro nivel de vida. Ya que al sentirse uno realizado en el trabajo, todos los demás aspectos de la vida se verán automáticamente mejorados. Y al hablar de realización no estamos diciendo que logramos una promoción, un aumento de sueldo, sino que realmente nos sentimos a gusto en nuestro lugar, sintiéndonos útiles y cómodos.

Los seres humanos, aparentemente desconectados entre sí, estamos realmente relacionados. Esto se ve claramente cuando nos hallamos caminando por una gran ciudad, como puede ser New York, viendo alrededor de nosortos miles de personas que van de un lado para el otro sin prestar atención a las otras hasta que ocurre algo, como un corte luz en un shopping, una tormenta repentina, un accidente o una simple pregunta, que nos relaciona en forma automática con los demás. Y especialmente con las facilidades de comunicación que existen hoy en día con los que se establecen enlaces impensados.

 Si tenemos en cuenta que la esencia de las relaciones humanas es que la gente sea útil al prójimo, el hecho de colocarse en la posición del otro existe casi en forma natural dentro de la sociedad, debido a que sin ese hecho no sería posible la vida en sociedad, por lo que las realciones humanas serían inexistentes.

Ahora bien, no es sencillo esto de colocarse en la posición del otro, y menos dentro de una organización. Se debe partir de la bondad, como comportamiento activo hacia los demás, y si la otra persona no reconoce la bondad en tu comportamiento, entonces no estarás con las condiciones mínimas de lograr ningun objetivo con el convencimiento de tu gente. Por su puesto que existen distintas formas y maneras de lograr metas que siempre dependen del líder, pero aqui estamos hablando de como conseguirlas y asegurarlas en el largo plazo. Y si no tienes bondad en tu corazón, no podrás entender nunca las necesidades del otro.

Sea cual fuera tu trabajo, siempre vas a estar siendo útil para alguien, por lo que si tienes en mente esto y lo asumes como filosofía  lograrás resultados que llegarán a cambiar tu ambiente, ese lugar en que interactúas con otros diariamente, ya que te sentirás realizado y tendrás otra visión de la vida.