EL FACTOR MILITAR EN LA ARGENTINA

 

 

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             El factor militar en la Argentina presenta una serie de particularidades que hacen que sea un tema prácticamente desechado como factor de poder del país. Es por ello que trataremos de ver cuales son sus características actuales a traves de un breve repaso de su rica historia.

 

            La estrategia militar argentina aparece virtualmente integrada con la estrategia general y en estrecho contacto con la política. La carencia de una idea unificadora y una adecuada articulación estratégica, que ya en el Siglo XIX nos llevó a perder más de la mitad del antiguo territorio virreinal, fueron falencias no enteramente superadas y tal vez agudizadas en el último medio siglo.

 

En la primera parte del Siglo XX, el país continuó creciendo asociado al Imperio Británico sin percibir que tras la guerra de 1914 a 1918, el poder económico y financiero mundial pasaba del Reino Unido a los Estados Unidos.

 

No obstante y pese a todas estas circunstancias, la superioridad global de la Argentina en el marco subcontinental, impidió que hasta la Segunda Guerra Mundial nuestra estrategia militar tuviera que enfrentar problemas demasiado graves.

 

Durante el mencionado conflicto bélico comienza a aparecer la amenaza de Brasil, eventualmente aliado a Chile y contando con el apoyo de los Estados Unidos. Es la época conocida como del plan “B-C” (Brasil – Chile), en la cual la solución de los conflictos que se plantean queda  virtualmente en manos del Ejército, no existiendo aún la Fuerza Aérea (creada en 1944). Este es quien, por otra parte, ha definido a la hipótesis de guerra Nro 1 (Brasil). A la Armada le compete en este caso la misión tradicional en orden al mantenimiento de las comunicaciones marítimas del país y a la derrota de la escuadra enemiga. Pero a pesar de la posición argentina frente a Estados Unidos, entre 1945 y 1947 se adquieren numerosos rezagos de guerra, entre ellos los tanques “Sherman”, que constituyen el elemento central de las futuras unidades blindadas.

 

Pero la época signada por innumerables conflictos internos, agravados por periódicos golpes de estado, hizo que se entrara en un proceso de decadencia nacional que agravaría las amenazas, sin que el país consiga definir una estrategia militar suficientemente sólida para enfrentarlas. Prueba de ello es que durante parte de las décadas de los años 50 y 60, nuestras Fuerzas Armadas, a las que ahora se ha sumado la Fuerza Aérea, trabajan, planean, se adiestran y equipan sobre la base de hipótesis de guerra autoimpuestas.

 

Algunos intentos por remediar esta situación estuvieron dados por la creación del Estado Mayor de Coordinación, en los años 50 y por las tareas llevadas a cabo por el Estado Mayor Conjunto en los 60. Ante la renuencia norteamericana a vender equipos militares a nuestro país, se trata de diversificar las fuentes de provisión de elementos bélicos mediante la aplicación del llamado “Plan Europa”. En ese contexto, se adquieren diversos armamentos, de los cuales los más significativos son las series de tanques franceses AMX y las piezas de artillería autopropulsadas de la misma procedencia.

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AMX 13 - 155 mm

 

Hacia 1962 y con el apoyo a Estados Unidos durante la crisis de los misiles soviéticos en Cuba, se produce un acercamiento con ese país del que derivan algunas ventajas en cuanto a equipamiento, básicamente en lo referente a algún material de artillería, vehículos blindados y helicópteros. Pero de allí en más, la relación es variable: Mala entre 1973 y 1980, mejora entre 1980 y 1982, llega a su más bajo nivel durante el conflicto del Atlántico Sur y no se recompone durante el período 1983 a 1989, principalmente por la posición no alineada y de acercamiento a los países de régimen comunista, adoptada por el Gobierno argentino. Obviamente, estas variaciones en nuestra política exterior repercuten en el campo militar, siendo oportuno recordar que en 1978 los Estados Unidos interrumpieron todo tipo de asistencia en tal sentido.

 

La estrategia militar argentina acompaña sin demasiada sincronización a todo este proceso, definiendo dos enemigos estables: Chile y el enemigo subversivo interno, mientras que la hipótesis de guerra contra Brasil pierde vigencia, no por la ausencia de problemas con ese país, sino porque la cada vez mayor desproporción de fuerzas no la hace viable.

 

El Ejército mantiene la doctrina alemana hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial, volcándose después hacia la norteamericana. En ningún caso se efectúa la necesaria adecuación a nuestras circunstancias reales. Además, la doctrina vigente en las fuerzas de tierra no siempre es coherente con las de la Armada y Fuerza Aérea, todo lo cual conduce a una serie de distorsiones, duplicaciones de esfuerzos y descoordinaciones que aún no han terminado de ser superadas.

 

En 1975 se decide el empeñamiento de las FFAA en la lucha contra la subversión. Se imparte la Directiva del Consejo de Defensa 1/75, que establece las bases operativas para el aniquilamiento del aparato subversivo en todo el país. Esta Directiva se impartió sin las pertinentes bases de estrategia nacional, causa determinante para que el problema estratégico fuera encarado con un enfoque predominantemente táctico. No obstante, el accionar de las FFAA permitió dar solución militar al conflicto, aunque la ausencia de una auténtica concepción estratégica nacional que enmarcara a las acciones militares, conspiró en buena medida para que los éxitos tácticos quedaran esterilizados en el plano político.

 

Se atraviesa así la crisis de 1978 con Chile, en la cual el planeamiento estratégico militar es efectuado por un organismo “ad hoc”, denominado “Estado Mayor de las Fuerzas Armadas” e integrado fundamentalmente por personal de la Jefatura III Operaciones del Estado Mayor General del Ejército, con elementos de los Estados Mayores de la Armada y Fuerza Aérea. Este organismo asumió funciones que hubieran claramente correspondido al Estado Mayor Conjunto. Produjo la Directiva de Estrategia Militar Nro 1/78, sin contar con las bases de estrategia nacional sobre las cuales se debía haber fundado. Prueba de ello es que la Directiva de Estrategia Nacional 1/78 fue redactada con posterioridad a aquella, por el mismo órgano de planeamiento militar e invirtiendo la secuencia normal de trabajo para la formulación de las estrategias nacional y militar.

 

Para el “Caso Chile” fue necesario reunir y virtualmente “reinstruir” a las FFAA, aplicadas hasta ese momento a la lucha contra la subversión. En una innegable muestra de capacidad militar, se consiguió alcanzar en poco tiempo un buen grado de adiestramiento, movilizar, concentrar y en algunos casos desplegar las unidades para lo que parecía un inminente conflicto bélico, felizmente superado a último momento por la intervención del Vaticano.

 

En estos años existen interesantes realizaciones en el plano de las industrias militares, como los de la fábrica de submarinos o el proyecto “TAMSE” del Ejército, que permite la producción de una serie de vehículos blindados a partir del modelo del Tanque Argentino Mediano (TAM), de 30 Tons de peso.

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TAM

 

El conflicto de 1982 con el Reino Unido encontró a nuestras Fuerzas Armadas, especialmente al Ejército, adiestrándose con vistas a un conflicto en el Oeste y sobre la base de la doctrina norteamericana, en incipiente proceso de “argentinización”. No es necesario, por sobradamente conocidos, determinar las razones de orden estratégico general y estratégico militar determinantes del fracaso argentino en el conflicto. Baste con señalar que la ausencia de una hipótesis de guerra por Malvinas, había dado lugar a la inexistencia total de previsiones, planeamiento, equipamiento o adiestramiento para enfrentar un conflicto en un teatro de operaciones totalmente atípico como lo es el del Atlántico Sur.

 

Pese a lo anteriormente señalado, la cantidad de bajas y daños provocadas a la fuerza británica, puso en evidencia una vez más la calidad de las fuerzas argentinas en un conflicto sin solución militar posible.

 

A partir de 1983, el o los problemas no resueltos con Chile, se complican por la posibilidad de apoyo británico a ese país.

 

Desde 1989 se produce un nuevo acercamiento con los Estados Unidos y una recomposicion de relaciones con Gran Bretaña. La Argentina participa con sus naves de guerra en el conflicto del Golfo Pérsico en 1991, integrando la coalición occidental. También comienza a hacerse frecuente la intervención de fuerzas argentinas en operaciones de paz, en el marco de las Naciones Unidas y en el transcurso de esa década se realiza la última incorporación de material de artillería como es el caso del Vehículo de Combate de Artillería (VCA) Palmaria.

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VCA Palmaria - 155 mm

 

 

 

El estado presente de nuestra estrategia militar, puede resumirse como sigue:

 

 

 – En transición, con problemas como el de la redefinición del rol de las Fuerzas Armadas, claramente impuesto en la Directiva 1691, en la cual la intervención de las mismas en conflictos extracontinentales, regionales o internos y divergencias doctrinarias sobre problemas interfuerzas, aún no ha sido adecuadamente abarcado.

 

– El planeamiento por capacidades que impone dicha directiva es imposible de llevarse adelante con las actuales condiciones en las que se encuentran las Fuerzas Armadas.

 

– Impulso a la acción conjunta.

 

– Revisión de la doctrina militar vigente, a fin de completar su adecuación a la realidad nacional

 

– Orientación estratégica para la organización y desarrollo de fuerzas solamente para la defensa del propio territorio y para su empleo en el marco de organizaciones internacionales (ONU).

 

– Actitud estratégica militar defensiva ante cualquier conflicto en el marco regional.

 

– Tendencia a ignorar, por imposición política, y por lo tanto a no estar preparados, para cualquier intervención en conflictos internos.

 

Pero más allá de lo señalado, las incesantes restricciones presupuestarias, desproporcionadas frente a las impuestas a otros sectores de la vida nacional y originadas tanto en las circunstancias económicas de la República como en el deseo, inducido por razones ideológicas, de minimizar su presencia e influencia en el escenario del país, no dejan de hacer sentir sus efectos. La supresión del Servicio Militar Obligatorio no llega a ser compensada por un aporte económico capaz de permitir la incorporación de voluntarios en cantidad suficiente. Se suma a ello la incesante venta del patrimonio de las FFAA y la liquidación de las industrias militares, a pesar de una tenue intención de resurgimiento, sin que el producido de tales operaciones se revierta sobre aquellas, originando así un cuadro desalentador en el que numeroso personal calificado abandona las filas y se disuade a quienes tuvieran intención de sumarse a ellas.

 

Como conclusión, es posible apreciar que si bien la actual circunstancia internacional hace que resulte poco concebible un conflicto convencional en el marco regional, no puede dejar de exteriorizarse cierta inquietud por los riesgos que podría correr nuestro país, en virtual  estado de indefensión, en caso de verse enfrentado a situaciones capaces de requerir el empleo de su instrumento militar. Su constante degradación, ya sea por razones ideológicas o por adherir a concepciones ideales acerca de la posibilidad de alcanzar un tipo de “paz evangélica” puede, de continuar como hasta el presente, llegar a comprometer seriamente el futuro de la República.

 

 

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~ por juanpaulobritos en enero 8, 2009.

2 comentarios to “EL FACTOR MILITAR EN LA ARGENTINA”

  1. Coincido contigo que es bajo el presupuesto de defensa, que se podría mejorar el parque militar con pequeñas inversiones, agregaría que se podría encontrar formas de que las FA intervengan mas activamente en la vida civil del país, y que estos, sin llegar a tener un servicio militar, tengan una instrucción mínima, mas no sea, para arraigar el sentimiento de hermandad y patria.
    En cierta forma, como dice el articulo, hay que encontrar un nuevo rumbo y objetivos a las FA; lo que no coincido contigo, es ese cierto malestar tuyo por lo que intuyo es la perdida de protagonismo en la vida nacional de las FA, que es natural en todos los paises del mundo cuando alcanzan cierto grado de desarrollo y cultura; seguramente no coincidirás en este punto, pero bueno, hay que hacerce a la idea que la época de las guerras convencionales, por lo menos por estos pagos ya dejaron de ser siquiera una hipótesis factible, y en cuanto a la política, mejor se dedican a lo suyo.
    Bueno el informe.
    Saludos.

  2. me gustaria muchisimo que se volviera a invertir en la indusrria nacional, y que volvieran a crear armamento Argentino y modernisar un poco .
    tambien armar al país estamos en las ruinas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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